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La teoría del skopos en la traducción jurídica: no se traduce igual una sentencia que un manual

Una misma ley puede traducirse de dos maneras distintas y que ambas sean correctas. Suena a herejía, pero es una de las ideas más útiles de la traductología moderna: la traducción depende de su finalidad. La teoría del skopos, formulada por Reiß y Vermeer dentro de la escuela funcionalista, dice exactamente eso: la equivalencia no se mide respecto al texto original, sino respecto a la función que el texto traducido debe cumplir. En la traducción jurídica, esta idea tiene consecuencias muy concretas.

Textos descriptivos y textos performativos

La clave está en preguntarse qué hace el texto. Un texto jurídico descriptivo informa: un manual de derecho, un artículo doctrinal, la traducción de una ley extranjera para que un abogado la estudie. Un texto performativo, en cambio, produce efectos jurídicos: un contrato que vincula a las partes, una sentencia que debe ejecutarse, un tratado auténtico en varias lenguas.

El mismo documento puede cambiar de función al traducirse. El código penal alemán es performativo en Alemania, pero su traducción al español suele ser descriptiva: nadie va a aplicar el StGB en Valencia, se traduce para conocerlo. Y unas condiciones generales de contratación traducidas para regir un negocio son tan performativas como el original.

Dos estrategias: extranjerizar o nacionalizar

De la función se deriva la estrategia. La traducción extranjerizante (verfremdend) se mantiene pegada al original y se lee como lo que es, una traducción: es la adecuada cuando el texto sigue anclado en el sistema jurídico de origen y el lector debe percibirlo así. La traducción nacionalizadora (einbürgernd) se adapta a la cultura jurídica de destino y se lee como un original: es la adecuada cuando el texto debe funcionar dentro del sistema meta y cumplir las expectativas de sus juristas en cuanto a formulaciones, fraseología y convenciones.

Con los textos performativos la responsabilidad es máxima, porque está en juego la seguridad jurídica: el receptor debe poder interpretarlos como lo habría hecho con el original. Con los descriptivos hay más margen: se permiten aclaraciones, paréntesis explicativos y elementos metalingüísticos que ayuden al lector no familiarizado con el sistema de origen.

Un ejemplo real: traducir «falta» o «Diebstahl»

La teoría se entiende mejor con casos concretos. Tomemos la «falta» del Derecho Penal español histórico. En la traducción de un manual, Übertretung es una opción elegante, acompañada de una nota que explique que el término es hoy obsoleto en Alemania. En un texto que un fiscal alemán deba manejar operativamente, leichteres Vergehen orienta mejor. La palabra correcta depende del skopos.

O el Diebstahl agravado alemán: forzar una puerta para robar es en Alemania un supuesto agravado de hurto y en España un robo con fuerza en las cosas. En una traducción performativa hay que llamarlo robo, porque eso es lo que el jurista español necesita leer para calificar bien el hecho; hablarle de un «hurto con fuerza» lo desconcertaría. En un texto descriptivo sobre derecho alemán puede convenir precisamente lo contrario, conservar la sistemática alemana y explicarla.

La lealtad como límite

¿Significa el skopos que todo vale si sirve al encargo? No. Christiane Nord introdujo el correctivo de la lealtad: la finalidad del texto meta debe ser compatible con la intención del autor del original. El traductor jurídico no reescribe el derecho, interpreta con fidelidad. Su margen está en el cómo, no en el qué.

Por eso las primeras preguntas que hago ante cada encargo no son terminológicas sino funcionales: quién va a leer esta traducción, para qué, en qué sistema jurídico va a desplegar efectos. Con esas respuestas, las decisiones terminológicas dejan de ser corazonadas y pasan a ser criterio.

Si necesita una traducción jurídica pensada para su finalidad concreta, ya sea informar a su cliente o surtir efectos ante un tribunal, escríbame y lo vemos juntos.

Lecturas relacionadas: La equivalencia en la traducción jurídica · Delito y falta en alemán: Verbrechen y Vergehen

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