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Delito y falta en alemán: Verbrechen, Vergehen y el desaparecido Übertretung

Pocas preguntas resumen mejor las dificultades de la traducción jurídica alemán español que esta: ¿cómo se dice «falta» en alemán? La respuesta corta es que depende. La respuesta completa exige entender cómo clasifica cada ordenamiento sus infracciones penales, porque España y Alemania cuentan las suyas de forma distinta.

Alemania: dos categorías desde 1975

El Código Penal alemán (StGB) divide las infracciones penales en dos grupos, definidos en el § 12 StGB por la pena mínima prevista. Son Verbrechen (delitos graves o crímenes) los hechos antijurídicos castigados con pena mínima de un año de prisión o superior, y Vergehen (delitos menos graves) los castigados con pena mínima inferior o con multa. El criterio es único y aritmético: cuenta la pena prevista en abstracto, no la que finalmente se imponga.

No siempre fue así. Hasta la reforma introducida por la ley de introducción al StGB (EGStGB), en vigor desde 1975, existía una tercera categoría: la Übertretung, la contravención. Aquellas infracciones leves se reconvirtieron en Vergehen o salieron del Derecho Penal para transformarse en infracciones administrativas, las Ordnungswidrigkeiten. La tricotomía de origen napoleónico (crime, délit, contravention) dio paso en Alemania a una dicotomía.

España: tres categorías, y una reforma que cambió los nombres

El derecho español conservó durante casi dos siglos la clasificación triple heredada del Código penal francés: delitos graves, delitos menos graves y faltas, según la pena fuese grave, menos grave o leve. Con un matiz que complica la traducción: «delito» se usa en sentido amplio (toda infracción penal) y en sentido estricto (por oposición a la falta). Para esquivar esa ambigüedad, el legislador de 1995 introdujo el término «infracción penal», comparable al alemán Straftat.

La reforma de 2015 suprimió las faltas como categoría. Buena parte de aquellas conductas se convirtieron en delitos leves y otras pasaron a la vía administrativa, en un movimiento que recuerda al que Alemania hizo cuarenta años antes. Ahora bien, para el traductor las faltas no han desaparecido: siguen apareciendo en sentencias, antecedentes penales, manuales y todo texto anterior a la reforma, y hay que saber tratarlas.

Tres términos españoles, dos alemanes: qué hacer

El problema estructural es evidente: tres categorías históricas españolas frente a dos alemanas, con criterios de delimitación además diferentes. La correspondencia clásica que recogen Daum y Blanco Ledesma sigue siendo un buen punto de partida: delito grave y Verbrechen, delito menos grave y Vergehen, falta y Übertretung o leichteres Vergehen.

Traducir «falta» por Übertretung resulta elegante en textos descriptivos, por ejemplo en la traducción de una sentencia española pensada para informar a un jurista alemán; conviene entonces advertir en nota que el término es hoy obsoleto en Alemania. En otros contextos funciona mejor leichteres Vergehen: una falta de hurto española por valor inferior a 400 euros sería en Alemania, atendiendo a la pena prevista, un Vergehen. Y en ciertos supuestos la solución correcta es Ordnungswidrigkeit, porque la conducta que en España era falta penal constituye en Alemania una infracción administrativa: el uso indebido de uniformes o insignias oficiales es un buen ejemplo.

La operación inversa tiene su propia trampa. La pareja alemana «Verbrechen und Vergehen» alude a la clasificación completa de las infracciones penales, de modo que a menudo la traducción natural histórica era «delitos y faltas», y en textos actuales «delitos graves y menos graves». Como siempre en la traducción jurídica, decide el contexto y la función del texto.

Una regla práctica

Cuando aparece una de estas categorías, no basta el diccionario: hay que comparar las penas. Solo el cotejo de los dos códigos penales revela si el hecho concreto sería Verbrechen, Vergehen o una simple infracción administrativa en el otro ordenamiento. Es un trabajo minucioso, pero es el que garantiza que un juez, un fiscal o un abogado reciban un texto en el que pueden confiar. A ese cotejo dediqué buena parte de mi tesina sobre terminología penal contrastiva en la Universidad de Leipzig, y sigue siendo pan de cada día en mi mesa de trabajo.

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