¿Quién debe traducir un texto jurídico? El perfil del jurista-lingüista
Hay un debate clásico que enfrenta a dos gremios: ¿quién debe traducir un texto jurídico, un jurista que sabe idiomas o un traductor que sabe derecho? Los profesionales del derecho suelen responder que un especialista en la materia; los traductores, que un especialista en traducir. Después de una licenciatura en Derecho, una formación de intérprete en la Universidad de Leipzig y dos décadas traduciendo para despachos, juzgados y empresas, mi respuesta es menos gremial: el ideal es el jurista-lingüista.
Por qué no basta con saber idiomas
El lenguaje jurídico no es una capa de vocabulario sobre la lengua común, es la expresión de un sistema. Aprender derecho es, en buena medida, aprender su lenguaje: el vocabulario, el estilo, los géneros textuales, la interpretación. Cada término jurídico está definido dentro de un ordenamiento concreto, y por eso traducir terminología jurídica exige comparar ordenamientos. Quien no sabe qué es una litispendencia, en qué se diferencia un recurso de casación de una revisión o qué efectos tiene un régimen económico matrimonial no puede detectar cuándo el término parecido del otro idioma designa otra cosa.
La falta de conocimientos jurídicos es, con razón, el reproche más frecuente contra los traductores en este campo, y el motivo por el que muchos encargos sensibles acaban en manos de juristas. El problema simétrico también existe: juristas con buen nivel de idioma que producen traducciones jurídicamente impecables y lingüísticamente duras, calcadas, sin oficio traductor.
El perfil del jurista-lingüista
Las instituciones europeas le pusieron nombre al perfil que resuelve el dilema: el jurista-lingüista (lawyer-linguist, jurilinguiste), figura habitual en el Tribunal de Justicia de la UE, el Consejo, Eurojust o Europol. El requisito de acceso suele ser la licenciatura o grado en Derecho más el dominio acreditado de varias lenguas.
Fuera de las instituciones, el traductor jurídico ideal reúne, a mi juicio, cuatro cosas: formación jurídica en el sistema del idioma de destino (mejor aún en los dos), conocimiento fundado del otro ordenamiento, dominio profundo del idioma extranjero y dominio perfecto de la lengua materna, hacia la que conviene traducir. A eso se añade la formación traductológica: análisis de textos, técnicas de documentación, terminología. Como se suele decir en este oficio, resulta más fácil enseñar a traducir a un jurista que enseñar derecho a un traductor, pero ninguna de las dos mitades sobra.
Y cuando ese perfil doble no está disponible, la segunda mejor opción es el trabajo en equipo: un traductor y un jurista revisándose mutuamente, o al menos un traductor especializado en derecho con acceso a expertos a los que consultar. Lo que define al buen traductor jurídico, decía Sandrini, es la capacidad de informarse con rigor y rapidez sobre el área jurídica en cuestión.
Lo que un cliente debería preguntar
Si va a encargar la traducción de un contrato, una demanda o una escritura, hay preguntas que merecen respuesta antes de hablar de precios: qué formación jurídica tiene quien va a traducir, qué experiencia acumula con ese tipo de documento, cómo resuelve los términos sin equivalente, si trabaja hacia su lengua materna. Y una advertencia que me permito como profesional: las tarifas anormalmente bajas suelen pagarse en calidad. Una traducción jurídica seria exige búsquedas terminológicas, cotejo de normas y tiempo; quien no puede permitirse ese trabajo, recorta precisamente donde más duele, en la seguridad jurídica del texto.
Mi manera de trabajar
Trabajo del alemán, el inglés y el francés hacia el español, mi lengua materna, y como intérprete jurado entre alemán y español ante juzgados y notarías. Cada encargo pasa por el mismo filtro: análisis del tipo de texto y su finalidad, comparación de las instituciones implicadas en ambos ordenamientos y redacción en un español jurídico natural, el que un abogado o un juez esperan leer. Sin intermediarios y con confidencialidad absoluta.
Si busca un traductor jurídico con formación de jurista para su próximo proyecto, solicite un presupuesto sin compromiso.
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